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M Velasco Dice José Javier Esparza que el cine español relaciona siempre el bien con la debilidad o con la ignorancia. De ahí su profundo pesimismo, que quiere tapar con un humor muy poco gracioso. Pocos países habrá que traten tan mal su historia y su literatura al llevarlas al cine. Pensemos lo que han hecho los norteamericanos con su conquista del Oeste. Imaginemos lo que hubieran hecho si ellos hubieran tenido una Reconquista, un Descubrimiento de América , unos Siglos de Oro o un Pérez Galdós.. Pensemos en lo que hizo Visconti con Muerte en Venecia, Jackson con El señor de los anillos o Ivory con Henry James o con Jane Austen.
En cambio vemos cómo Vicente Aranda ha convertido a Juana la Loca, a Carmen y a Tirante el Blanco en expresión de sus zafias obsesiones sexuales, con personajes de vodevil, y cuasi pornográficos. También podemos ver cómo de Los Borgia se ha hecho un esquema simplista de tópicos antirreligiosos sin contrapunto positivo alguno, que todos los seres humanos tienen. Algo parecido podemos decir de Los fantasmas de Goya, de una antirreligiosidad militante y escaso rigor histórico; algo similar hace Ray Loriga con Teresa el cuerpo de Cristo,donde da una visión totalmente deformada del siglo XVI, que sólo es oscuridad y fanatismo. Alatriste responde también a este esquema de pesimismo y negrura; El laberinto del fauno es de un sectarismo brutal; Mar adentro, un alegato sentimental a favor del suicidio ayudado ,sin presentar otra opción digna; GAL, con unos personajes huecos luchando por un mal guión y una pobre realización; La dama boba, carente de interés; La educación de las hadas , una historia cursi y zafia a la vez. En fin, parece que nuestro cine no encuentra buenos guiones, quizá porque se mueve casi siempre en el terreno del sectarismo cultural , que impide ver las múltiples facetas de la realidad. Mientras no haya nuevos autores y nuevos directores con propuestas que no estén teledirigidas por los que mueven los hilos de la ideología progre-dominante, el cine español seguirá siendo un fracaso de público. La gente a lo mejor no sabe porqué no le gusta , pero sí sabe que está harta de que le digan lo que tiene que pensar y lo que le tiene que gustar. |